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Jesús Gasca: el aventurero que se convirtió en luchador

El idilio no se originó tras ver por televisión un éxito inspirador. Tampoco porque la tradición familiar así lo predestinara. Ni siquiera sintió una atracción especial por practicar un deporte más bien minoritario. La incorporación de Jesús Gasca al mundo de la lucha olímpica responde a una razón atípica. “Desde muy pequeño, he tenido espíritu aventurero. Cuando alcancé los 14 años, vi que mi hermana, que hacía lucha, viajaba mucho para afrontar las distintas competiciones. Justo lo que yo deseaba, conocer nuevos lugares, ir de un sitio a otro, descubrir muchos destinos…” Así explica el deportista FER cómo se inició en esta modalidad olímpica. Por su placer por viajar. Por su deseo de vivir nuevas experiencias personales.

Aunque tarde, a los 14 años, Jesús Gasca (nacido en Madrid en 1994, pero residente en Valencia desde que tenía 2 años) eligió bien. Solo tres meses después de empezar a practicar la lucha olímpica con cierta regularidad, el componente del Proyecto FER ganó el Campeonato Autonómico de la Comunitat Valenciana y se clasificó para el Nacional infantil, donde obtuvo la medalla de bronce. Fue el principio de una prometedora singladura. El chispazo que le hacía estar plenamente convencido de la decisión tomada y del camino emprendido. A partir de ese momento, su crecimiento fue meteórico. Jesús dominó con una autoridad implacable todas las categorías inferiores. Empezaba a forjarse uno de los referentes de mayor futuro en la lucha olímpica española.

Así fue como en 2011, a los 17 años, fue llamado para incorporarse al Centro de Alto Rendimiento de Madrid. Toda una evidencia de su talento, futuro, nivel y capacidad. Jesús era reclutado en el mejor enclave posible para la formación de un deportista. Donde solo acuden los mejores. Donde solo tienen cabida unos pocos elegidos de cada disciplina. “Estar en un Centro de Alto Rendimiento motiva mucho. Es el mejor lugar posible para evolucionar como deportista”, comenta el luchador FER, enamorado de su especialidad desde el primer día “por ser un deporte noble y con muchos valores. Puede transmitir una imagen de deporte un poco violento, brusco, poco elegante, pero su esencia es todo lo contrario”, explica Jesús.

De momento, el año 2017 está resultando accidentado para Jesús Gasca. No pudo competir en el Campeonato de España sub 23 por un descuido: superó el peso permitido. Ello le privó de participar en el Europeo de la categoría. Más tarde, sí se proclamó campeón Nacional absoluto. Con posterioridad, acudió a su primer Campeonato de Europa absoluto, pero en Serbia, sede del certamen, acusó la inexperiencia. “Todavía estoy lejos”, concluyó, con tono de resignación en aquel momento. Más tarde, una lesión en su hombro derecho le privó de competir en el Mundial absoluto. En pocos días, el 21 de noviembre, dispondrá de su gran oportunidad para resarcirse de tanto infortunio. Una inmejorable opción para saber si sigue igual de lejos o si, por el contra, recorta la distancia con la élite. Jesús viajará a Polonia para disputar el Campeonato del Mundo sub 23 en Polonia, su gran cita de la temporada. El momento destinado a darle un golpe de efecto, un salto de calidad, a su trayectoria deportiva. En breve, se embarcará en un viaje más. Justo lo que inspiró a Jesús para adentrarse en la lucha olímpica.

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