11 de septiembre: medalla de oro en el Grand Slam de Budapest, su primera victoria en un Grand Slam. 5 de octubre: medalla de bronce en el Campeonato del Mundo, en Bakú, su primer podio en un Mundial. Ayumi Leiva Sánchez ha vivido las semanas más gloriosas de su carrera deportiva. En apenas 25 días, la componente del Proyecto FER ha encadenado dos éxitos de una enorme dimensión. De una inmensa magnitud. Ha relanzado su trayectoria. Ha ganado en autoestima, seguridad y confianza. En suma, se ha reforzado de cara a la dificilísima carrera hacia los Juegos Olímpicos de 2028.
Ayumi Leiva (categoría de menos 52 kg) disputó ayer en Bakú cinco combates. Ganó los tres primeros. En dieciseisavos, a la hindú Nungshithoi Chanu Leishangthem. En octavos, a la camerunesa Marie Celine Baba Matia. En cuartos, a la húngara Roza Gyertyas, su auténtica pesadilla en los últimos tiempos. Aunque compitió muy bien y opuso una gran resistencia, cayó derrotada en semifinales ante la japonesa Uta Abe, la gran favorita y, a la postre, medalla de oro. Por último, en la contienda definitiva, en el cara a cara por una plaza en el podio, Ayumi doblegaba a la italiana Odette Giuffrida y se adjudicaba una brillante medalla de bronce. De esta forma, Leiva compensaba la decepción sufrida en el Mundial del pasado año, certamen en el que sólo pudo obtener una victoria y en el que fue eliminada, precisamente, por la húngara Gyertyas en los dieciseisavos de final. Deuda saldada. Herida restañada.
Con las dos espectaculares conquistas firmadas en los últimos 25 días, Ayumi Leiva (24 años, nacida en Cuba, pero residente en Valencia desde mediados de 2021) revitaliza una campaña que estaba resultando algo irregular. “Estaba convencida de que los grandes resultados acabarían llegando. Tenía, y tengo, plena confianza en mis virtudes, en mis características, en mi mentalidad, y, por supuesto, en mis entrenadores. Por tanto, esta explosión de las últimas semanas no ha sido ninguna sorpresa. Con constancia, con trabajo, con fe en lo que haces, acaban llegando los resultados”, señala la deportista FER.
Cuando se le pregunta si se queda con el oro conseguido en el Grand Slam de Budapest o con el bronce alcanzado en el Campeonato del Mundo, Ayumi no duda: “El oro de Budapest significaba mi primera victoria en un Grand Slam y me generó mucha emoción, pero, si he de elegir, me quedo con el bronce firmado en Bakú. Como dije días antes, un Mundial es especial. Es cierto que las participantes somos las mismas que en un Grand Slam, pero un Campeonato del Mundo tiene un plus que lo hace diferente al resto de competiciones”, comenta Leiva.
Ahora, tras la intensidad de las últimas semanas, la judoca FER levantará el pie del acelerador. Se tomará un ligero respiro. Ha de decidir si participará o no en el Campeonato de España, previsto en Lugo para el sábado 28 de noviembre. Donde estará con total seguridad será en el Master Mundial, la prestigiosa y selecta competición que cierra todos los años y que, en este 2026, va a desarrollarse en Dushanbe, capital de Tayikistán, entre el 18 y el 20 de diciembre. Toda una reválida para certificar que el despegue ya no tiene límite.