Regreso al origen de todo. Reencuentro con el principio de un curso casi irrepetible. Bárbara Pardo (Antella, 26 años) inaugura este fin de semana nueva temporada. Y lo hace en la Copa del Mundo de Szeged, en Hungría, el evento y el escenario que, hace justamente un año, representó todo un punto de inflexión, un antes y un después, en su trayectoria deportiva. En mayo de 2025, Bárbara y sus tres compañeras de embarcación en la prueba del K4-500m lograron una medalla de oro que, en aquel momento, tuvo mucho de sorpresa, de hazaña. Por inesperada, por imprevista, provocó toneladas de estupor. El paso del tiempo, sin embargo, demostró que aquel oro no era ni flor de un día, ni un hecho aislado ni un fenómeno accidental.
Con posterioridad, llegó la validación. La consolidación. Primero, con la medalla de plata en el Campeonato de Europa. Después, y, sobre todo, con el histórico oro en el Campeonato del Mundo, en Milán. En suma, una trilogía mágica, un memorable tridente que deparó momentos imborrables, imágenes inolvidables, recuerdos para toda la vida. Ahora, Bárbara y sus compañeras afrontan el complicado y, al tiempo, apasionante reto de repetir o, al menos, acercarse a la gesta firmada en 2025.
Cabe aclarar que, tras el Selectivo celebrado el pasado mes de marzo, el cuarteto ha experimentado un cambio. Continúan Sara Ouzande, Lucía Val y Bárbara. Mientras, Estefanía Fernández ha dejado su lugar a Daniela García. Además, tanto en esta Copa del Mundo de Hungría, como en la Copa del Mundo prevista para la próxima semana (del 15 al 17 de mayo) en Alemania, la deportista FER va a doblar: además del K4-500m, competirá en el K2-500m. Para el resto de eventos internacionales, Bárbara se centrará en el K4-500. Así será en el Europeo de Portugal (10-14 de junio), en la Copa del Mundo de Montreal (9-12 de julio) y en el momento culminante de la temporada: el Campeonato del Mundo (26-30 de agosto en Polonia).
Desde luego, es un gran salto. Pero el deporte de élite no entiende de recuerdos y nostalgias. Las reválidas son permanentes. Ya le hemos dado, de nuevo, al botón de inicio. Estamos ante una nueva temporada y tenemos una nueva compañera en la embarcación. Pero los objetivos siguen siendo ambiciosos, los máximos, siempre desde la humildad, paso a paso y con los pies en el suelo.
No especialmente. Intentamos no ponernos una presión añadida a la que ya tenemos tras los resultados del pasado año. Nuestro objetivo a medio plazo está muy claro: llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles. Y ahí debemos poner los cinco sentidos. Tenemos que abstraernos de las expectativas que pueda tener la gente.
Estamos bien. Yo creo que vamos a ofrecer un buen nivel. Dicho esto, esta temporada es más larga y exigente que la pasada. Vamos a disputar dos Copas del Mundo más que en 2025. Por tanto, tampoco podemos exprimirnos al máximo desde ya. Hemos de dosificarnos e intentar llegar frescas a la gran competición de todos los años, el Campeonato del Mundo, que esta vez vuelve a ser a finales de agosto.
Así es. El calendario de ambas Copas del Mundo lo permite. Por tanto, voy a doblar. Me hace mucha ilusión volver a competir en un K2 en una Copa del Mundo. Formaré pareja con Lucía Val. No lo hacía desde 2019. Por supuesto, como siempre, buscaremos el mejor resultado, pero la prioridad es el K4.