El Proyecto FER, presente en el Mundial de rítmica (segunda parte)

Tras analizar ayer la participación del Proyecto FER en el torneo individual del Campeonato del Mundo en Bakú (16-22 de septiembre), hoy toca centrarnos en la competición por conjuntos, modalidad en la que también el FER estará representado. En concreto, por Ana Gayán, una de las cinco integrantes del combinado nacional. Bakú es el destino final tras un año exigente, complicado y sinuoso. Un curso en el que el equipo español ha progresado, aunque tal mejora no se haya reflejado claramente en la obtención de grandes resultados. Habrá que apelar a la magia inherente a todo certamen mundialista para asistir al obligado y necesario salto de calidad que permita conquistar el gran objetivo: la clasificación para los Juegos Olímpicos de Tokio

Durante este año 2019, el conjunto español ha disputado 7 grandes eventos. En la Copa del Mundo de Pésaro (18 combinados), fueron novenas. En la Copa del Mundo de Bakú (25 países), acabaron duodécimas. En la Copa del Mundo de Guadalajara (14 equipos), finalizaron cuartas y se metieron en las dos finales parciales por aparatos. En los Juegos Europeos de Minsk (8 conjuntos), fueron octavas. En la Copa del Mundo de Minsk (21 colectivos), ocuparon el duodécimo puesto. En la Copa del Mundo de Kazán (16 conjuntos) repitieron la duodécima posición. Y este pasado fin de semana, en la Copa del Mundo de Portugal (13 quintetos) ha llegado el mejor registro del curso: cuarto puesto y, además, presencia en las dos finales por ejercicios.

Ahora llega el momento clave del año, el Campeonato del Mundo de Bakú, un evento, de por sí, fascinante y que, este año, lo es más todavía por ser clasificatorio para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020. La propia Ana Gayán, de 19 años, nos explica qué deben hacer ella y sus otras compañeras para conseguir el ansiado pasaporte. “En este Mundial, consiguen el acceso automático para Tokio 2020 los 5 primeros clasificados en la clasificación general; es decir, tras la ejecución de los 2 ejercicios (el de 5 pelotas, y el mixto de tres aros y dos pares de mazas). Ahora bien, si se cumplen los pronósticos y los combinados de Rusia, Bulgaria e Italia, que ya tienen el billete olímpico asegurado tras el Mundial de 2018, y Japón, anfitrión de los Juegos, acaban entre los seis primeros, también nos clasificaríamos para Tokio si ocupamos uno de los nueve primeros puestos en la general. No es fácil, hay que reconocer que el objetivo es complicado. Al margen de los tres que ya están clasificados para los Juegos, hay rivales durísimos como Bielorrusia, Israel, China, Ucrania… En todo caso, no creo que sea inalcanzable, ni mucho menos. Este pasado fin de semana en Portugal, hemos demostrado que podemos lograrlo”, señala una optimista Ana Gayán, gimnasta natural de El Puig.

La gran pregunta es la siguiente: ¿por qué aparentemente España no acaba de dar el paso adelante necesario en los resultados, porque sigue cometiendo errores en sus puestas en escena, o porque, pese a reducir las caídas, la durísima competencia empequeñece al conjunto nacional? Y otra pregunta: ¿está pesando en exceso la herencia recibida del combinado subcampeón olímpico en Río 2016? Así responde la deportista FER. “Con respecto a la primera pregunta, es cierto que continuamos cometiendo errores, pero ningún conjunto lo hace perfecto. En este deporte, también estás en manos de las valoraciones de las juezas. Y este año, hemos recibido notas que nos han sabido a poco. Creo que tenemos los ejercicios bastante controlados. Con respecto a acusamos la presión de la plata olímpica en Río 2016 del anterior conjunto, sí que es cierto que nos pesó al principio del ciclo, pero ya hace meses que nos liberamos de esta presión. Queremos hacerlo bien por nosotras mismas y por el deporte español. Y estamos convencidas de que la próxima semana podemos ser olímpicas”, concluye Ana. Qué así sea.

No creo que la clasificación para Tokio 2020 en este Mundial sea inalcanzable, ni mucho menos

Ana Gayán