Jairo Agenjo (derecha) junto a su FER Entrenador Juanjo González
Campeón de Europa con sólo 18 años. Además, recién cumplidos. Así, de primeras, sin entrar en más detalles, para los no avezados en el taekwondo, el enunciado sorprende, impacta, impresiona. El titular causa estupor, admiración y asombro. Sin embargo, quienes conocen a Jairo Agenjo, quienes siguen su trayectoria, sabían que algo así de grandioso, de descomunal, podía acontecer. En el fondo, no estamos ante un desenlace inopinado o imprevisto. Todo lo contrario. Si se muestra casi infalible en todas las competiciones; si lo normal es que suba al podio en cada torneo que afronta; si su progresión se revela cómo incesante, por qué no esperar un éxito de estas dimensiones.
El pasado jueves, 14 de mayo, Jairo Agenjo conquistó el oro en el Campeonato de Europa absoluto de taekwondo, en Múnich. Lo hizo en la categoría de menos 54 kg. Y lo logró fiel a su estilo, como en él es habitual: con autoridad, con suficiencia. Con victorias claras; en algunos casos, apabullantes. Sin excesivo o aparente sufrimiento. Siempre toma la iniciativa. No sabe contemporizar. Sobre el tapiz, es irreductible. Dentro de ese cuerpo menudo y liviano (1,65m de altura), se esconde un competidor sólido, eléctrico, explosivo, implacable. Y una mente madura e inteligente.
Sólo los elegidos son capaces de convertirse en campeones de Europa al primer intento, en su estreno. Y Jairo, natural de Vila-joiosa, es uno de esos privilegiados. En cierto modo, el deportista FER restaña una herida abierta. Hace ahora un año, Agenjo debutó en un Campeonato del Mundo senior. Lo hizo bien. Superó dos combates y cayó en los octavos de final. Pese a ello, con su proverbial inconformismo, con su célebre autoexigencia, se quedó con ganas de más. La cuenta pendiente queda saldada. Y con creces. Porque, además, en la semifinal de este Europeo, se tomó la revancha ante el griego Aristeidos Psarros, su verdugo en el certamen universal de 2025. Ya en la final, Jairo no dio opción al italiano Gaetano Cirivello. Un oro para apuntalar más, si cabe, su imparable ascensión.
Sí, hasta el momento, es el logro más importante de mi carrera. Por tanto, el pasado jueves se convirtió en la jornada más feliz y especial. Pero, por supuesto, espero que lleguen muchos más.
Como dije antes del Europeo, con el paso de los años, gano en seguridad y mejoro en la gestión de los combates. Intento llevar la iniciativa para intimidar al rival. Pero no es fácil y no siempre se consigue. A veces, los planes no salen del todo y surgen dudas.
Sin duda. Era el rival más duro del cuadro. De hecho, fue el que más me hizo sufrir y el único que me llevó al tercer asalto. Deseaba enfrentarme otra vez con él para saldar la cuenta del Mundial del pasado año. Y sí, se puede decir que fue la final anticipada.
Son un sueño, porque estar en unos Juegos es un deseo que tengo desde pequeño, y son un objetivo, porque, sinceramente, creo que hay opciones.
Me transmite mucho orgullo, mucha alegría y mucha responsabilidad. Y, sobre todo, me dice que merece la pena todo el esfuerzo que le pongo a mi día a día.
Las siguientes pruebas internacionales son la President Cup, el 4 de junio en Alemania, y el primer Grand Prix del año, el 7 de junio en Roma.