Nacho Rodrigo y Enric Quintanilla: billetes mundialistas con sólo 17 años

El relevo generacional. El rejuvenecimiento de la plantilla. Son los principales objetivos que se traza el deporte adaptado español. Sin esa savia nueva, no hay continuidad, no hay futuro. La Comunitat Valenciana no es una excepción dentro de tal aspiración colectiva. Felizmente, el nadador Enrique Alhambra, de tan sólo 21 años, ha irrumpido con fuerza para esquivar la orfandad, para combatir el vacío. También la atleta Nagore Folgado se perfila como una de las esperanzas a medio y largo plazo.

No obstante, hacen falta más efectivos para que los Ricardo Ten, Héctor Cabrera, Kim López o Héctor Catalá encuentren destinatarios fiables a quienes entregar sus impagables legados. Dos de esos hipotéticos activos que generan ilusión son Nacho Rodrigo y Enric Quintanilla. Casi coetáneos, ambos se han incorporado al FER 2025. Y ambos han recibido, hace pocas fechas, sendos regalos. Los dos han sido convocados para disputar sus respectivos Campeonatos del Mundo absolutos. Nacho lo afronta esta misma semana. Enric, a finales de septiembre.

Nacho Rodrigo

Durante la temporada 2024, cuando tenía tan sólo 16 años, Nacho Rodrigo Cantó, natural de Vilamarxant, ya disputó dos Copas del Mundo absolutas de ciclismo paralímpico en ruta. Significativo. El nuevo componente del Proyecto FER sufre una discapacidad visual congénita, desde nacimiento. Su porcentaje de visión es de un 10%, “aunque mi mayor problema es que tengo un campo de visión menor de 40 grados de diámetro”, explica Nacho, quien añade: “Me inicié en el ciclismo siendo un niño de apenas tres años. Mi padre lo practicaba y siempre me lo ha inculcado. No obstante, no empecé a competir hasta 2018, con alrededor de 10 años. Habitualmente, entreno con mi padre, aunque también, a veces, con mi guía, en los alrededores de mi pueblo, en las carreteras de Cheste, Pedralba, Llíria, la Sierra Calderona… y más excepcionalmente en el velódromo Luis Puig”.

A causa de su deficiencia visual, Nacho Rodrigo compite en la categoría de tándems, conocida como la clase MB. Su piloto es Óscar Hernández, un valenciano, nacido en la localidad de L’Enova, en la comarca de La Ribera Alta, y de 32 años. Aunque no renuncia a la pista, “mi gran especialidad es la ruta. Me gustan los recorridos exigentes, que tengan subidas y bajadas”, comenta Nacho Rodrigo. Durante el mes de mayo, Nacho compitió, de nuevo, en las Copas del Mundo de ruta celebradas en Ostende, Bélgica, y Maniago, Italia. De 22 competidores, acabó 9º en Ostende y finalizó 8º en Maniago. Ahora, ha sido seleccionado para disputar el inminente Campeonato del Mundo absoluto, en Bélgica. Este viernes, afrontará la crono individual. Para el domingo, quedará la prueba en línea. “Es todo un sueño. Poder estar en un Mundial absoluto con 17 año es un regalo. Me toca corresponder a la confianza recibida”, comenta Nacho, a quien lo que más le gusta de su deporte es “la opción de desconectar y de sentirme libre mientras entreno. Lo que menos, el calor extremo o el frío”, explica.

Enric Quintanilla

Sólo cuatro meses más joven que Nacho Rodrigo es el atleta adaptado Enric Quintanilla (Valencia, 19/02/2008). A Enric le diagnosticaron la enfermedad de Stargardt con 14 años. “Al principio, atribuyeron mis problemas de visión a razones psicológicas; pero más tarde, se confirmó que era una enfermedad real. Ahora, mi porcentaje de visión no supera el 10%”, explica Quintanilla, cuyo día a día deportivo se desarrolla en las pistas de atletismo del Río Turia.

Enric (clase T12) es un atleta muy completo. No obstante, sus ‘especialidades’ son los 100 metros y el salto de longitud. Precisamente, estas dos pruebas, junto con los 400 metros, son las que disputó a mediados de abril en el Campeonato de España de jóvenes promesas de atletismo en Segovia, torneo en el que Quintanilla se proclamó vencedor masculino tras la aplicación de diferentes factores compensatorios entre todas las clases de discapacidad. Y, precisamente, esas dos pruebas son las que disputará en el Campeonato del Mundo absoluto, previsto en la India a finales de septiembre. Consiguió las mínimas mundialistas hace apenas tres semanas, en los Juegos Paralímpicos de la Juventud. En Estambul, sede del evento, saltó 6,22 en longitud, y logró un bronce en los 100m. “Al principio de esta temporada, no descartaba la presencia en el Mundial, pero pensaba que era muy difícil. No obstante, a medida que avanzaba el año, y gracias a mis resultados, no lo veía tan complicado. Una vez se ha confirmado, me he llevado una enorme alegría. Ahora, a por todas”, señala.

“Me inicié en el atletismo con 9 años sin grandes expectativas. En principio, era para hacer deporte y para pasar un rato divertido. Posteriormente, cuando sobrevino la enfermedad visual, ya me lo tomé más en serio. Ahora, disfruto mucho. Cada vez más”, comenta Enric, quien reconoce que se motiva tan fácilmente como se desmotiva. “Me gusta ser ambicioso y trazarme objetivos; ahora bien, si no los logro, me vengo abajo con cierta facilidad. He de conseguir un mayor equilibrio en ese sentido”. Fuera del deporte, quiere estudiar Magisterio.