El Proyecto FER vela armas en Tokio

Cuenta atrás. Los 16 deportistas que forman la expedición valenciana en los Juegos Paralímpicos de Tokio velan armas antes de que, en apenas dos días, se inicie la competición de forma oficial. Poco a poco, van superando los efectos del larguísimo viaje, casi 14 horas, desde España a la capital nipona. Antes de que el miércoles se pongan en juego todos los sueños, mañana martes, tendrá lugar la ceremonia inaugural (13h aquí). Ricardo Ten será el abanderado de la delegación española. El longevo deportista valenciano afronta sus sextos Juegos. Ricardo no está alojado en la Villa Olímpica, sino en Izu, una ciudad situada a 80 kilómetros de Tokio, y en cuyo velódromo van a celebrarse las pruebas de ciclismo en pista.

Los otros 15 deportistas sí se encuentran en la Villa Paralímpica, tremendamente preparada, aunque con algún inconveniente según relata algún deportista. “Es increíblemente grande. Hemos visto algunas cosas, pero nos queda muchísima Villa por descubrir. Hay multitud de restaurantes, tiendas… Es una maravilla. A mí me fascina el trabajo que han hecho para que la igualdad de trato entre los olímpicos y paralímpicos (detalles en las tiendas, los regalos que nos han hecho) sea real. Es muy de agradecer”, comenta Héctor Cabrera. El mayor ‘pero’, quizás, se encuentra en el propio hotel: “Hay cosas que parecen sin acabar. El suelo, por ejemplo, parece hormigón aplanado, sin más”, añade el atleta de Oliva.

En el mismo sentido se expresa Kim López. “Está muy bien, pero se nota que hay cosas que no llegaron a tiempo porque está sin acabar”. El lanzador valenciano destaca la inmensidad de las instalaciones: “Es muy grande. El comedor, la zona de ocio… todo es enorme. También me ha gustado la variedad de comida que hay. Sushi, por supuesto, hay todos los días. Incluso carne cortada al método musulmán ‘halal’. Hay para todos los gustos”, señala Kim, que en Tokio defiende el oro alcanzado hace 5 años, en los Juegos de Río 2016.

El nadador José Antonio Mari se refiere a las ya famosas camas de cartón de los Juegos: “La Villa está bien, quizás la esperaba algo más moderna y con apartamentos más amplios, pero está bien. Por sorpresa, la cama de cartón es muy cómoda y se duerme bastante bien. En cuanto a la comida, en los Juegos, siempre hay de todo para comer, pero como estamos en Japón hay bastantes cosas de shusi, gyozas, takoyakis. Soy bastante fan de la comida japonesa, así que no tengo ningún problema”. Y añade: “El primer día, por suerte, pudimos ir a tocar agua y entrenar esa misma tarde. La verdad que el cansancio se me pasó nada más ver la piscina de competición.

David Levecq se encuentra igual de animado: “El viaje fue bastante pesado, estuvimos cerca de seis horas de trámites, papeles, PCR, etc. hasta que llegamos a la Villa, pero una vez aquí, y con la ilusión de competir, ya te entra el subidón”. En cuanto a las instalaciones, “tengo vistas a la bahía y se agradece, porque hay compañeros que tienen habitaciones que dan al interior y no lucen tanto. Ahora ya toca disfrutar del ambiente de unos Juegos. Yo me he traído un patinete para desplazarme y me la he recorrido de arriba abajo, es enorme”.

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Sensaciones parecidas tenía uno de los debutantes del Proyecto FER en unos Juegos Paralímpicos, el triatleta Héctor Catalá: “Esto es una sensación nueva para mí. Acostumbrado a viajar para competir y tener que encargarme de todo, viajar así, despreocuparme de todo, que esté organizado, fue genial y muy profesional todo. Lo que sí se hizo muy duro fue el trámite de entrada a Japón, fueron seis horas que se nos hicieron interminables. Ahora, ya estamos en la Villa, entrenando, y adaptándonos al jet lag, aunque he hecho una preparación previa para adaptarme lo antes posible y creo que va a salir todo bien. Lo más impactante es el calor. Es empezar a correr y tener la sensación de que te han tirado un cubo de aguda por encima”.

Ricardo Ten Tokio

El que se encuentra ya plenamente adaptado es Ricardo Ten, que viajó antes que el resto a Japón. “Me he adaptado muy rápido, la verdad, mucho antes que en otras ocasiones. A excepción de los dos primeros días, estoy sorprendido de lo rápido que esta vez se ha adaptado el cuerpo”. El valenciano está deseoso de debutar en unos Juegos como ciclista: “Son cinco años entrenando para esta cita y con todo lo que ha pasado entre medias, la verdad, estoy deseando competir”, asegura el abanderado de la delegación española. “Portar la bandera nacional en la ceremonia es un regalo que me han dado, un premio que no se me va a olvidar en la vida”, concluye a pocas horas ya de que arranquen estos Juegos Paralímpicos.