Fotos: Real Federación Española de Gimnasia (RFEG)
Empieza el baile. Los aros, las pelotas, las mazas y las cintas están preparadas para, de nuevo, surcar los aires. Para dibujar figuras inverosímiles. Para sobrevolar los tapices. Para aterrizar en las manos, firmes y seguras, de las deportistas, deseosas de “clavar” sus ejercicios. Arranca la nueva temporada de gimnasia rítmica. Un curso que propone dos grandes acontecimientos internacionales: el Campeonato de Europa (Bulgaria, del 27 al 31 de mayo) y el Mundial (Alemania, entre el 12 y el 16 de agosto). Antes de estos certámenes, el calendario ofrece las habituales Copas del Mundo. En la primera, que se celebra este fin de semana en Sofía, participa la deportista FER Alba Bautista.
Alba, de 24 años, de origen turolense, pero formada deportivamente en el Club Mabel de Benicarló, vivió un 2025 muy complicado a causa de las lesiones. En concreto, por culpa de una dolencia en el pie izquierdo que empezó a darle quebraderos de cabeza a finales de 2024. En el Europeo del pasado curso, tuvo una participación testimonial. Sólo hizo un ejercicio. Sí que pudo afrontar el Mundial en mejores condiciones, pero todavía sin alcanzar la plenitud. De hecho, acusó tanta intermitencia y discontinuidad, y ocupó la 20ª plaza en la general all around. Se quedó muy cerca de la 18ª posición, la última de las que permitían acceder a la final individual. Ahora, Alba está prácticamente al 100%. Celebra que lo peor ya haya pasado y desea que las lesiones dejen de condicionarle.
Bastante bien. Hasta que no empiece a competir con regularidad, no lo sabré con certeza, pero, de momento, este pasado fin de semana, en el Grand Prix de Marbella, donde empezó la pesadilla el pasado año, no me ha dado apenas problemas.
Todavía, no. Por mucho que hagas muchos entrenamientos y de calidad, la plenitud la alcanzas con las competiciones. Si todo va bien, espero, en efecto, llegar a tope al Campeonato de Europa. Dicho esto, las sensaciones son muy buenas y me encuentro bien.
He introducido muchos cambios, la verdad. Por ejemplo, los ejercicios de aro y cinta son completamente nuevos. Y en pelota y mazas, aunque se mantiene una base del pasado año, también hay modificaciones muy notables. Pese a todos estos cambios, los tengo ya bastante controlados, aunque hay que pulirlos, por supuesto.
Hablaría de dos tipos de diferencias. En lo puramente gimnástico o deportivo, ha habido un cambio de código. Y creo que me favorece, porque concede más valor e importancia a la vertiente artística, y yo soy una gimnasta muy expresiva, muy efusiva en los tapices. Por otra parte, en lo puramente personal, soy más madura. Sé a lo que me enfrento, conozco ya el proceso, tengo más experiencia. Después, ya veremos si soy o no soy capaz de cuadrar los ejercicios, ya veremos si merezco o no la confianza de las seleccionadoras, ya veremos si lo hago mejor o peor que las compañeras, pero el aprendizaje del ciclo anterior me va a servir de mucho.
Para mí, es un honor ser la veterana del equipo. Aunque todas luchamos por el mismo objetivo, somos un equipo. Todas aprendemos de todas. Ojalá en Los Ángeles se repita lo de París y la rítmica española haga pleno, con la presencia de las dos individuales y del conjunto.