Bárbara Pardo: todo sigue igual (de bien)

La vida deportiva de Bárbara Pardo sigue igual. Igual de bonita, de reconfortante, de exitosa, de satisfactoria. La palista valenciana continúa (Antella, 26 años) en estado de gracia. En racha. Abonada a la felicidad. Bárbara ha destapado el nuevo curso con honores. La deportista FER y sus tres compañeras en la embarcación del K4-500m han conquistado la medalla de plata en la prestigiosa Copa del Mundo de Hungría. No es el asombroso oro alcanzado en 2025, pero es un podio con un gran simbolismo, de un enorme calado. El cuarteto español ya no constituye ninguna sorpresa. Se encumbró el año pasado y a la cima se aferra. No hay duda. Ha llegado para quedarse durante todo el ciclo olímpico. Así lo ha demostrado en el primer gran reto de la nueva temporada.

Hace ahora un año, la medalla de oro en esta Copa del Mundo de Szeged, Hungría causó asombro y extrañeza. Por inesperada, por imprevista, provocó toneladas de estupor. El paso del tiempo, sin embargo, demostró que aquel éxito no era ni flor de un día, ni un hecho aislado ni un fenómeno accidental. Con posterioridad, llegaron la plata en el Campeonato de Europa y, sobre todo, el histórico oro en el Campeonato del Mundo, en Milán. Ahora, muchos meses después, y tras un largo paréntesis, Bárbara Pardo y sus tres compañeras han certificado que ya son una potencia internacional y que forman parte de la aristocracia mundial en la prueba del K4-500m, una de las modalidades más relevantes en el piragüismo.

El cuarteto español no sólo exhibe músculo deportivo. Además, transmite madurez y temple ante las expectativas, cada vez mayores, que les rodean. Se muestra regular, fiable, solvente. Con una solidez y una fiabilidad admirables. Su comportamiento es como un reloj de máxima precisión. Este pasado fin de semana, ganaron su serie de cuartos de final, dominaron su semifinal y únicamente cedieron en la final ante China. Pero, cuidado, sólo por dos centésimas (1:29:61 para el cuarteto asiático, 1:29:63 para el equipo español). Por primera vez en la historia del piragüismo nacional, un K4-500m femenino rebajaba la frontera del 1:30. Bárbara y sus compañeras siguen derribando muros y estableciendo hitos.

“Estoy y estamos muy contentas. En las semanas previas, los entrenamientos habían sido muy exigentes. Es decir, llegábamos a esta primera Copa del Mundo del año después de una alta carga de trabajo. Pero nuestra respuesta fue buenísima. Sólo se nos resistió China y por una diferencia imperceptible de dos centésimas. No hay mejor manera de empezar una temporada. La embarcación sigue funcionando a la perfección. De hecho, hemos roto la frontera del minuto y 30 segundos. Además, la nueva incorporación, Daniela García, se ha adaptado perfectamente. Es decir, hemos demostrado que podemos mantener el grandísimo nivel alcanzado en 2025. Empezamos a sumar puntos de cara a los Juegos de Los Ángeles, nuestro gran objetivo”, explica Bárbara, que, este pasado fin de semana, dobló. Al margen del K4, participó en el K2-500m. Formó pareja Lucía Val. Pese a apenas haber entrenado esta prueba, accedieron a la final A y lograron una más que notable 6ª posición.

En breve, este próximo fin de semana, llegará la segunda gran competición de 2026: una nueva Copa del Mundo. Esta vez, en Alemania, donde la deportista FER volverá a efectuar las dos pruebas: K4 y K2. Ya en junio, entre el 11 y el 14, será el momento del Campeonato de Europa, previsto en Portugal. A principios de julio, tendrá lugar en Canadá la última Copa del Mundo. Y, por último, en la última semana de agosto, turno para la cita culminante del curso: el Campeonato del Mundo en Polonia, donde Bárbara y sus compañeras defenderán el histórico oro alcanzado en 2025. Tal y como ha empezado la nueva temporada, ninguna utopía.