Proliferan los motivos para ilusionarse con Daniel Monfort Moreno (La Pobla de Tornesa, Castellón, 20 años). Apasionado de su deporte, perfecto conocedor de su especialidad, metódico en su día a día, trabajador incansable, ávido de éxitos… Son algunas de las características que atesora el prometedor atleta FER, todo un diamante en bruto. Como fiel reflejo de su incesante progresión, hace apenas un mes, Daniel obtuvo una espectacular quinta plaza (la 1ª en la clasificación parcial sub-23) en el Campeonato de España de marcha atlética en ruta, competición desarrollada en Cieza sobre 21 km. Nadie diría que debutaba en esta distancia, la nueva modalidad olímpica.
Como en él es habitual, el atleta castellonense se comportó con una madurez, con un aplomo y con una inteligencia impropias de su edad, de su juventud. Sólo cedió ante rivales de la talla de Diego García Carrera, Álvaro García, Miguel Ángel López Nicolás o Paul McGrath. La recompensa es impagable. El merecido premio es un auténtico tesoro. Monfort forma parte de la selección española que, este domingo, afrontará en Brasilia la Copa del Mundo de marcha atlética en ruta por equipos (por naciones). Daniel es el más novel de los cinco marchadores elegidos.
En suma, con sólo 20 años, Monfort ha llegado más lejos que nunca. Ni más ni menos que a la competición específica de marcha atlética más relevante en el concierto internacional. Afronta su viaje más fascinante. Con anterioridad, en 2022 y 2023, consiguió sendas medallas de oro en el Festival Olímpico de la Juventud Europea. Además, en 2023, protagonizó un hecho muy significativo: siendo todavía sub-18, fue convocado para el Campeonato de Europa sub-20, en Jerusalén, donde ocupó una más que meritoria 5ª plaza. Y el pasado año, en agosto de 2025, se colgó el bronce en los 10.000 metros del Europeo sub-20.
Son unas sensaciones extrañas. De una mezcla de mucha emoción y cierto vértigo. Nunca he estado en una competición tan relevante y nunca me he enfrentado con rivales de tanto nivel. Estoy ante un escenario desconocido. Desde luego, ir a esta Copa del Mundo es un gran premio, pero no es menos cierto que voy porque me lo he ganado.
Sí. A principio de año, cuando empezaba la primera temporada como sub-23, que en marcha equivale a categoría absoluta, clasificarme para esta competición era como un sueño. Ahora, lo voy a vivir en primera persona.
Claro. Espero que aquella experiencia me sirva para esta Copa del Mundo y espero que, poco a poco, vaya mejorando mis prestaciones y mi estrategia. No obstante, siempre quedarán detalles por pulir.
Se esperan condiciones duras. En las últimas semanas, hemos entrenado con calor y humedad. Pero en una prueba tan larga, no sé como voy a reaccionar. A mí, personalmente, me cuesta acostumbrarme a los cambios de temperatura. Y en Brasilia, me enfrentaré a unas condiciones inéditas. Espero adaptarme lo mejor posible.