Las irrupciones internacionales de Asier Fortea y Vicent Andrés

El velódromo sigue siendo un espacio talismán para el deporte valenciano. Se consolida como un escenario fetiche, fértil, productivo, dado a las alegrías. Así se ha confirmado hace escasas jornadas. Durante la pasada semana, se celebró en Cottbus, Alemania, el Campeonato de Europa junior de ciclismo en pista, un evento que, en las últimas temporadas, ha sido pródigo en buenas noticias para el Proyecto FER. En 2023, Héctor Álvarez conquistó el oro en la prueba del ómnium. En 2025, Leyre Almena consiguió el bronce en esta misma modalidad. En esta ocasión, han llegado dos podios. En concreto, dos bronces. El primero lo aporto Asier Fortea, de nuevo, cómo no, en el ómnium. El segundo llevó la firma de Vicent Andrés Molla en la prueba de la eliminación.

Asier y Vicent. Vicent y Andrés. Dos nombres y sendas irrupciones, sendas eclosiones internacionales. Aunque sus trayectorias ya venían avaladas por numerosos éxitos domésticos, de inicio, no figuraban en las quinielas para brillar en el torneo continental. Cuanto menos, no aparecían como favoritos. Vicent Andrés (Canals, 17 años, junior de primera temporada) afrontaba su primer Campeonato de Europa. Asier Fortea (Beniparrell, 17 años, junior de segundo curso) sí estuvo en el Europeo de 2025, pero con un rol más secundario. De hecho, en el certamen de la pasada campaña, sólo disputó el scratch. Ahora, asumía un mayor protagonismo. Sin embargo, los dos deportistas FER dieron un gigantesco paso al frente. Un enorme salto de calidad. Se liberaron de los complejos. Se reivindicaron.

Por orden puramente cronológico, la primera conquista llegó el miércoles 8 de julio, jornada en la que Vicent Andrés Molla se colgaba la medalla de bronce en la eliminación. Fue un éxito con tintes casi épicos, heroicos. El ciclista valenciano se sobrepuso a dos duras caídas, percances que le provocaron quemaduras y heridas en la piel. “Tenía magulladuras por todos los lados, en las piernas, en la espalda, en los brazos… Me vi obligado a cambiarme el mono, porque lo tenía destrozado. Estaba muy frustrado, pero nunca pensé en abandonar. Decidí continuar, aunque sin grandes aspiraciones. Pero al retomar la prueba, me coloqué bien. Aunque las heridas me molestaban, podían más la motivación y la adrenalina del momento. Y más, cuando iba superando vueltas, se acercaba el desenlace y veía que podía hacer conseguir un gran resultado. Y así fue. Al final, un bronce que me supo a oro por cómo había empezado la carrera, y por el inicio tan accidentado y adverso”, recuerda el deportista de Canals.

Dos días más tarde, el viernes 10 de julio, se materializó la segunda medalla. Otro bronce. El de Asier Fortea en el ómnium, una prueba que, a diferencia de la eliminación, sí es olímpica y está considerada como la modalidad reina del fondo. Fortea recogió los frutos de su regularidad. Se comportó casi como un reloj suizo: cuarto en el scratch, cuarto en el tempo, cuarto en la eliminación y quinto en la puntuación. “Si ya estaba contento por haber sido elegido para representar a España en esta prueba tan importante, es fácilmente imaginable la felicidad que me generó este podio. Cuando afronté la cuarta y última parte del ómnium, la puntuación, pensaba, incluso, en la plata. Pero nada más empezar, me di cuenta de que era casi imposible. Tanto el italiano como el ruso estaban un escalón por encima de mí. Por ello, a mitad de carrera, decidí que lo más inteligente iba a ser amarrar el bronce. Doy por muy buena esta tercera posición. Me lo dicen antes del Europeo y lo hubiera firmado”, señala el ciclista de Beniparrell.

Tras estos dos brillantes éxitos, la temporada todavía no ha terminado para Asier y Vicent. Reforzados por sus magníficas prestaciones en el Campeonato de Europa, los dos ciclistas FER tienen ya en el punto de mira el Campeonato del Mundo junior, previsto en Bélgica entre el 18 y el 23 de agosto. Aunque todavía tendrán que ganarse la plaza en la expedición española, sus pasaportes parecen muy encaminados. De confirmarse, el certamen mundialista representa la ocasión perfecta para demostrar que las eclosiones en el Europeo no han sido ni fortuitas ni accidentales. Para certificar que estamos ante dos proyectos sólidos y prometedores. El ciclismo en pista valenciano sigue encontrando argumentos para la ilusión.