Lucía Muñoz y Marina Cortelles: el conjunto español de rítmica mantiene un tono muy valenciano

Del todo a la nada en pocas jornadas. De la ilusión al desencanto en apenas unos días. La gimnasia rítmica española llegó triunfal a los Juegos de París, pero salió cabizbaja de la capital francesa. Casi, en estado de shock. La alegría que supuso haber clasificado a las dos representantes en la modalidad individual y las altísimas expectativas que despertaba el conjunto se evaporaron en el momento clave. Especialmente doloroso resultó el pobre rendimiento del combinado nacional. Tras un ciclo repleto de éxitos e hitos, llegó el desengaño. Con doce equipos participantes, ni siquiera pudo ser uno de los ocho finalistas. Por inesperado, por sorprendente, resultó casi imposible encontrar explicaciones. Sólo cabía rumiar la frustración.

Tras una experiencia tan negativa, era previsible una profunda renovación. Y así ocurrió. Con respecto a los Juegos de París, sólo siguieron la aragonesa Inés Bergua y la vasca Salma Solaun. El resto fueron incorporaciones. Entre ellas, dos valencianas: Lucía Muñoz Jaén (Valencia, cumplirá los 18 años en julio) y Marina Cortelles Terribas (Silla, 19 años). Pese a esta remodelación, la nueva etapa no pudo empezar mejor. En realidad, el inicio resultó explosivo, efervescente. El nuevo combinado nacional, que sigue liderado por Alejandra Quereda, firmó un 2025 de ensueño. Entre otros éxitos, logró un triplete de oro en el Campeonato de Europa, en Estonia, y se colgó dos medallas de bronce (en la final all around y en la final del ejercicio de 5 cintas) en el Campeonato del Mundo, en Brasil.

Lucía Muñoz se encuentra en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid desde septiembre de 2023, cuando dio el salto a la categoría absoluta. Antes, como junior, estuvo en el CAR de León. “Lo que más me enamora de la rítmica es la posibilidad de transmitir emociones a la gente. No tengo una preferencia especial por un ejercicio con un solo aparato o por un ejercicio mixto. Realmente, el toque de distinción viene dado por la música. Si hay una buena música, cualquiera de los dos bailes puede ser una bomba de sensaciones en nosotras y en los espectadores”, comenta Lucía.

“Me defino como una gimnasta completa. La constancia, el sacrificio o el trabajo en equipo son mis puntos fuertes. Mientras, al ser más alta que mis compañeras, he de estar muy bien físicamente para responder en los tiempos de ejecución y en los rodamientos a ras de tapiz”, señala Muñoz Jaén, quien se introdujo en la rítmica con cuatro años y prefiere la modalidad de conjuntos “porque es muy gratificante rodearte de compañeras y vivir con ellas todas las emociones que genera nuestro deporte”.

Marina Cortelles (izquierda) y Lucía Muñoz (derecha)

Por su parte, Marina Cortelles tuvo un inicio de lo más curioso. “Con 5 años, mi madre me puso a ver una competición de rítmica en la televisión. Me impactó. Tanto que, al acabar, no dejaba de imitar lo que había visto en las imágenes. Al verme tan ilusionada, mis padres me preguntaron si quería probar a entrenar. Dije que sí y hasta ahora. Desde el primer momento, me enamoré”, comenta la deportista de Silla. Marina llegó a Madrid en septiembre de 2024. También antes, como Lucía, había estado un par de temporadas en León. Y, previamente, en el Club Cega de Almussafes. “Yo siempre había practicado la modalidad individual. Fue en 2024, al aceptar la propuesta de ir a Madrid, cuando empecé a formar parte del conjunto que iba a relevar al equipo de París”, recuerda.

“Me gustan todos los aparatos, pero, si tuviera que quedarme con alguno, elegiría el aro y la cinta”, comenta Marina, quien reconoce su sorpresa por los resultados obtenidos en la pasada temporada. “No es habitual que un equipo tan renovado y con tantos cambios empiece tan bien. El año 2025 lo recordaré siempre. Fue un curso inolvidable. Detrás de los resultados, hay muchísimo trabajo diario. Sabemos que todavía queda mucho por mejorar, pero estamos muy motivadas para crecer”, comenta Marina.

A diferencia del pasado, el inicio de este curso fue decepcionante. En los primeros torneos, el conjunto liderado por Alejandra Quereda no se asemejaba en nada al de la anterior temporada. En la Copa del Mundo de Sofía y en el Grand Prix de Thiais, predominaron los errores, las caídas, los desajustes. Pero todo volvió a su cauce este pasado fin de semana. En la Copa del Mundo de Bakú, Lucía, Marina y sus compañeras recuperaron su mejor versión. Plata en el all around y oro en el ejercicio mixto (combinación de aros y mazas). Siguientes retos: la Copa del Mundo de Portimao (15-17 de mayo), el Campeonato de Europa (27-31 de mayo), Y en el horizonte, como cita cumbre de 2026, el Campeonato del Mundo (12-16 de agosto, en Alemania), cuyos tres primeros clasificados en el all around ya se asegurarán la presencia en los Juegos Olímpicos de 2028.