Néstor Abad llegará a los Juegos de Tokio sin ensayos previos

En mayor o menor medida, la práctica totalidad de los deportistas FER que o bien ya se han asegurado su presencia en los Juegos de Tokio, o bien albergan opciones de clasificación, han retomado sus competiciones. Los eventos se abren paso entre tantas dificultades y, aunque sea con restricciones y limitaciones, permiten a los atletas recuperar parte de su espacio natural, de su razón de ser. Sin embargo, hay un componente del Proyecto FER con el billete olímpico asegurado, integrante ilustre, además, que no ha estado presente en ningún certamen internacional y de calidad desde hace más de un año. Es Néstor Abad. El gimnasta alicantino, de 28 años, disputó su último gran torneo, una Copa de América en Chicago, el 7 de marzo de 2020. Desde entonces, ni Copas del Mundo, ni Campeonatos de Europa, ni Campeonatos del Mundo. Y, lo que es peor, todo apunta a que así llegará a la cita olímpica dentro de apenas tres meses. Porque su horizonte sigue yermo de previsiones.

No sin cierta frustración, Néstor Abad ha visto como todas las competiciones programadas en los primeros cinco meses del año se han desvanecido. Las últimas, el Campeonato de Europa, que se ha celebrado en Suiza durante el pasado mes de abril y al que la Federación Española renunció, y una Copa del Mundo que iba a desarrollarse en Tokio durante el mes de mayo y que ha quedado cancelada. “Pese a este escenario, me encuentro bastante animado y optimista. Claro que me gustaría que hubiera torneos para probarme de cara a los Juegos de Tokio, pero no es momento de lamentaciones que no te conducen a ninguna parte. No es momento de desfallecer ni de descentrarte con asuntos que no dependen de ti. Estoy aprovechando esta escasez de competiciones para reforzar la calidad de los entrenamientos, y para subir, sensiblemente, la dificultad y la exigencia en todos los ejercicios” señala Abad.

Estoy aprovechando esta escasez de competiciones para reforzar la calidad de los entrenamientos"

Néstor Abad

Preguntado, sobre qué ejercicio, o ejercicios, son aquellos a los que está aplicando una mayor exigencia, Abad hace referencia “a las paralelas. De hecho, si en los Juegos puedo poner en práctica todo lo que estoy preparando y hago una buena ejecución, no es descartable que acceda a la final de este aparato” (lo consiguen los ocho primeros, con un máximo de dos por país, en la sesión clasificatoria). En todo caso, el gran objetivo del deportista FER en Tokio es “convertirme en uno de los 24 participantes en la final del all around o concurso completo. Ya lo logré en los Mundiales de 2018 y 2019. Ahora, toca trasladarlo a unos Juegos Olímpicos”, indica el gimnasta FER, quien está recurriendo a su “bagaje, a su experiencia, para no desesperarme por no competir. El haber disputado ya grandes eventos me ha curtido a nivel deportivo y emocional”, indica.

 

En la actualidad, el deportista FER lidera, con claridad, la gimnasia artística masculina nacional. Así se ha demostrado en los últimos Campeonatos de España y así quedó reflejado en los dos últimos Campeonatos del Mundo, el de Doha en 2018, y el de Stuttgart en 2019. Este último certamen universal es el que catapultó a la selección española masculina hasta los Juegos de Tokio. Será la segunda presencia olímpica para Néstor Abad, quien ya estuvo, aunque sólo en la modalidad individual, en Río de Janeiro 2016. “Creo que el equipo español lo puede hacer bien en Tokio. Pese a que muchos de mis compañeros son muy jóvenes, estoy convencido de que haremos un papel muy digno. No sé si hasta el punto de convertirnos en uno de los 8 participantes en la final por equipos, peor lo haremos bien”, indica Abad.,

 

Lo que más altera el día a día de Néstor Abad es “encontrarse lejos de la familia. Yo sigo en el CAR de Madrid, y, desde octubre, mi mujer y mis hijos están en Alcoi. Es decir, los veo con cuentagotas. Es, sin duda, una de las peores consecuencias de toda esta situación que estamos viviendo”, señala Néstor, quien sigue recurriendo a la filosofía, a las técnicas de relajación y meditación para salir más fuerte de todo este proceso derivado de la crisis sanitaria, y llegar a Tokio en plena forma. Aunque sea sin apenas competir.