Quique Llopis junto a su FER Entrenador, Toni Puig
Por fin. Adiós a las medallas de chocolate. Se acabaron las meritorias y valiosas -pero, al tiempo, frustrantes- cuartas plazas. El atletismo hizo justicia con Quique Llopis y le concedió lo que le había negado de forma reiterada en los últimos tres certámenes universales: el Mundial de pista corta de Glasgow de 2024, los Juegos Olímpicos de París de ese mismo año, y el Campeonato del Mundo al aire libre de Tokio en 2025. Esta vez, sí hubo podio. En esta ocasión, sí tocó metal. El pasado sábado, sí encontró recompensa material, no sólo moral. El deportista valenciano logró una impresionante plata en los 60m vallas del Mundial bajo techo celebrado en Torun, Polonia. Es su segunda gran medalla internacional absoluta tras la plata alcanzada en el Europeo al aire libre de 2024, en Roma.
Por si proclamarse subcampeón del mundo no tuviera suficiente impacto y calado, el atleta valenciano batió, además, el récord de España. Convertido en un trueno, o más bien en un rayo, por su esplendor, por su fulgor, Quique Llopis compitió más rápido y veloz que nunca. Detuvo el crono en unos espectaculares 7:42. Sólo dos centésimas le separaron del oro, que correspondió al polaco e ídolo local Jakub Szymanski. Completó el podio el estadounidense Trey Cunningham (7:43). En suma, el deportista FER (Bellreguard, 25 años) rubricaba con honores una temporada invernal apoteósica, insuperable, inolvidable.
Llopis se comportó en el Mundial de Polonia con la firmeza y con la regularidad exhibidas desde que arrancó 2026. Incluso, tuvo que hacer frente a un sobresalto. Minutos antes de la serie de cuartos de final, en pleno calentamiento, sufrió un bloqueo en su tobillo izquierdo, un contratiempo que le obligó a competir con un vendaje de protección durante toda la jornada. Nada, en todo caso, lo suficientemente grave como impedir su fiabilidad, su solidez, su excelencia. El atleta valenciano fue segundo en la primera carrera con un crono de 7:55. Volvió acabar segundo la semifinal con un registro de 7:46. Ya en la final, Quique exhibió su mejor versión. Superó las cinco primeras vallas con una limpieza exquisita, con una técnica impecable. De hecho, encabezó la prueba hasta el sexto último obstáculo, con el que sí tuvo un pequeño tropiezo. En la agonia final, el polaco Szymanski encontró un punto superior de explosividad. Pero Llopis fue capaz de amarrar una memorable segunda posición. Una plata para la historia del deporte valenciano. Cayeron los muros y se esfumaron los fantasmas del pasado.
“Suena muy fuerte escuchar que soy subcampeón del mundo. Sabía que podía estar en la lucha por las medallas, pero, para ello, tenía que hacer el récord de España. Justo, lo que ocurrió en febrero. Pese al susto sufrido en el calentamiento previo a la primera serie, las sensaciones han sido buenísimas durante toda la jornada”, comentó Llopis, quien añadió: “En la final, he ido a por todas. Casi, en plan kamikaze. O me la pegaba en la primera valla o conseguía subir al podio. Cuando terminé, no sabía si era segundo, tercero, cuarto o, incluso, quinto… En el momento en que se confirmó el segundo puesto y la medalla de plata, me puse muy contento. Me emocioné. Hay muchísimo trabajo y esfuerzo detrás. Y, por supuesto, es un premio que quiero compartir con todo mi equipo de trabajo (mi entrenador Toni Puig, mi fisio, mi psicóloga) y, cómo no, con mi familia”, comentó el atleta valenciano.
Instalado, más si cabe, en la aristocracia internacional de las vallas, Llopis se tomará ahora unas jornadas de descanso. Pero serán pocas. A mediados de abril, empezará la temporada de aire libre, en la que se plantea dos grandes objetivos. El principal, proclamarse campeón de Europa de 110m vallas en el certamen continental previsto en Birmingham a mediados de agosto. El segundo, hacerse con el récord nacional, que sigue en manos de Orlando Ortega desde 2016 con un crono de 13:04. Llopis está en 13:09. En suma, el deporte valenciano es muy afortunado por contar con una estrella como Quique Llopis. Y, sobre todo, de mantenerlo en la terreta.