Ricardo Ten: alegría y rabia en apenas 24 horas

Ricardo Ten, junto seleccionadora española, Begoña Luis, momentos después de lograr la plata en la crono individual MC1 del Mundial de Estados Unidos (Foto: Real Federación Española de Ciclismo)

Todo iba camino de otro doblete en un Campeonato del Mundo de ciclismo paralímpico en ruta. El primer paso estaba dado. El sábado, Ricardo Ten había logrado la medalla de plata en la contrarreloj individual MC1. No era el oro de 2025, pero sí, un resultado brillante y meritorio. Sí, la enésima demostración de su eterna competitividad. También, una nueva evidencia de envidiable longevidad. Faltaba el segundo capítulo: la prueba en línea, prevista para ayer lunes. En tanto que ambicioso y ganador, el embajador FER quería revancha. No contemplaba abandonar Alabama, escenario del certamen mundialista de 2026, sin una corona universal.

Sin embargo, en el momento más inoportuno y, sobre todo, más inesperado, llegó un percance. El pasado domingo, en la jornada de ‘entreguerras’, aconteció un accidente. Horas después de la plata en la crono individual y horas antes de afrontar la prueba en línea, mientras realizaba un ligero entrenamiento, Ricardo Ten (Valencia, 51 años) sufrió una caída y se dañó la clavícula izquierda. Dolencia de consideración. Imposible competir al día siguiente. Hasta aquí, el Mundial de ruta. Mejor dicho, hasta aquí, la temporada 2026. Aunque hasta dentro de unos días no sabrá si hay rotura, todo apunta a que sí. Por tanto, el deportista FER no podrá competir en el Campeonato del Mundo de pista, programado en los Países Bajos entre el 29 de octubre y el 1 de noviembre.

Ricardo Ten posa con la medalla de plata en el Campeonato del Mundo de ciclismo
Ricardo Ten y su nueva plata mundial (Foto: Real Federación Española de Ciclismo)

Ricardo Ten ya sabe lo que es lesionarse de la clavícula. Y más de una vez. Y no hace mucho. En la primera mitad de 2025, el veterano ciclista valenciano había sufrido en los meses de febrero y mayo una doble rotura. Dos serios contratiempos que le obligaron a pasar por el quirófano. Pese a llegar corto de preparación y falto de carreras, y pese a aterrizar en el Mundial de ruta, en Bélgica, rodeado de incógnitas, el embajador FER exhibió su grandeza. Reforzó su condición de leyenda. Atrapó dos podios: oro en la crono individual, plata en la carrera en ruta. En esta ocasión, no ha sido posible.

Ahora, por razones ajenas a su voluntad, Ricardo Ten deberá estar un tiempo parado. El año 2026 ha llegado a su fin. Pero que nadie piense que el prolífico ciclista valenciano va a desmoronarse. Ni lo ha hecho nunca ni lo va a hacer ahora. Sólo es un parón obligado por un hecho que escapa de su control. Dentro de unos meses, Ricardo volverá. Y reaparecerá para seguir agotando los calificativos que denoten asombro, grandeza, admiración y respeto. Su figura trasciende lo puramente deportivo para convertirse en un personaje casi sobrenatural. El deportista FER encarna lo heroico, lo mágico. Del ciclista valenciano, sorprende todo. Su sencillez, su humildad, su modestia. Su autonomía, su autosuficiencia, su independencia. Su talante, su carácter, su cercanía. Su longevidad, su vitalidad, su perdurabilidad. Su competitividad, su combatividad, su gen ganador. Su pasión, su ambición, su autoexigencia, su profesionalidad. Con tal tarjeta de visita, se entiende mejor su fascinante currículum.