Paula Soria y Alejandra Seguí: medallas internacionales como recompensa y trampolín

Casi todas las medallas contienen un significado especial, un simbolismo que va más allá del valor puramente material del trofeo. Representan la exitosa culminación de un reto o una competición concreta, pero también, un hito más en el camino. El reciente fin de semana dejó dos metales preciosos y precisos: dos medallas internacionales para Paula Soria y Alejandra Seguí. 

El oro de Paula Soria en Italia reúne un alto componente emocional. Llega después de casi un año sin competir por culpa de una lesión de rodilla. Justa recompensa a su sufrimiento, a su trabajo en silencio, a su constancia, a su perseverancia. En otro, el bronce de Alejandra Seguí en Polonia supone una inyección de confianza, un refuerzo a su trayectoria, una dosis de autoestima. A partir de ahora, Alejandra ha de buscar cotas mayores

Paula Soria: volver a empezar y lucha contra el tiempo

A finales de junio de 2025, Paula (Orihuela, 33 años, jugadora de vóley playa) sufría una lesión de gravedad en su rodilla izquierda. Un mal gesto, un mal apoyo en la arena tras, curiosamente, un remate ganador, le provocaba una luxación de la rótula y una rotura parcial del ligamento lateral interno. Pese a que evitó el quirófano, la temporada había finalizado antes de lo previsto. Y de forma súbita, traumática. Era el primer contratiempo físico de consideración en toda su trayectoria deportiva. Paula reapareció hace escasas semanas, a mediados de mayo. Lo hizo en Madrid, en un torneo Future. Su regreso resultó exitoso. Junto con su compañera, Belén Carro, conquistó una medalla de plata.

Paula Soria, deportista del Proyecto FER

Este pasado fin de semana, en pleno reinicio, en plena reinvención, la deportista FER subió un escalón. Paula se colgó la medalla de oro en el Pro Tour Future celebrado en Cervia, Italia. La jugadora alicantina firmó una tarjeta impecable: cinco partidos, cinco victorias. De momento, los brillantes resultados llegan en competiciones de la categoría Future, la más modesta, la de menor rango en el circuito internacional, por detrás de la Challenge y de la Elite. Pero Paula se ha visto obligada a empezar casi de cero. De momento, su posición en el ranking mundial no le permite disputar torneos de mayor jerarquía. De hecho, el siguiente, dentro de dos semanas, volverá a ser otro Future. En este caso, en Grecia. Soria y su compañera Belén se encuentran inmersas en una frenética lucha contra el reloj. En tiempo récord, han de recuperar todo el tiempo y el terreno perdidos para llegar al gran objetivo del curso: la clasificación para el Campeonato de Europa (13-16 de agosto en Polonia). No es fácil. Tampoco, imposible.

Alejandra Seguí: medalla como impulso

Por orden cronológico, es la segunda medalla internacional de su carrera, pero, en realidad, es la primera en valor e importancia. Hace ahora casi un año, Alejandra Seguí logró su primer podio en una prueba celebrada lejos de nuestras fronteras. Fue una plata. Llegó en el Campeonato del Mediterráneo, en Taranto, Italia. Por su carácter pionero, por la sensación inherente a una novedad, aquella presea siempre tendrá un simbolismo especial. Sin embargo, ya ha quedado desbancada por el bronce alcanzado este pasado fin de semana. Ha sido el primer podio en una Copa de Europa de triatlón. En concreto, en la desarrollada en Rzeszow, Polonia. Pese a ser un bronce, entraña más relevancia y valía que la plata de 2025. En suma, estamos ante un necesario y esperado paso adelante por parte de Alejandra Seguí (San Antonio de Benagéber, Valencia, 21 años).

Alejandra Seguí, deportista del Proyecto FER

A partir de ahora, la deportista FER ya ha de plantearse retos más ambiciosos, de mayor enjundia. En la actualidad, el triatlón femenino español cuenta con tres grandes exponentes: Anna Godoy, Sara Guerrero y Miriam Casillas. Por detrás, aparece un grupo perseguidor que intenta recortar distancias con el tridente cabecero. Dentro de ese ramillete de aspirantes, se encuentra Alejandra Seguí, que, a corto plazo, ha de intentar convertirse en la mejor triatleta nacional dentro de ese grupo de aspirantes y perseguidoras. Es decir, debe superar, principalmente, a Marta Pintanel, a María Casals, a Mayte Jiménez-Orta Guerrero… rivales a las que ha batido y ante las que ha perdido. En las próximas semanas, la triatleta valenciana buscará participar en Copas del Mundo. Y, sobre todo, seguirá trabajándose su principal objetivo del curso: la presencia en el Campeonato del Mundo sub-23.